Se me antoja la vida un clamor incesante,
estertor que despierta al que cabecea en su estúpido optimismo
Se me antoja la alegría fatalidad que se aproxima
La flor marchita, preconización de mi espacio interno y externo
Cierro los ojos y siento la brizna susurrar el sollozo de la tierra y agua
estertor que despierta al que cabecea en su estúpido optimismo
Se me antoja la alegría fatalidad que se aproxima
La flor marchita, preconización de mi espacio interno y externo
Cierro los ojos y siento la brizna susurrar el sollozo de la tierra y agua
Imprimo en silencio las gélidas caras de la acera, en vano sonrío a lo inerte…
Así que me reconvino a mirar el infinito éter …
tan amplio que hace olvidar lo efímero de la vida,
lo sutil que aparece el dolor frente a lo eterno, frente al eterno
Las nubes allá arriba, siempre pasando, más allá del mar de polvo y concreto
que me enferman con su escala de grises, más allá de la rutina que me sepulta
y enajena sin pedir permiso, dar explicación, o permitir regateos…
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